Bienvenid@s.

Este es mi blog, un pequeño sitio donde vengo de cuando en cuando a soltar ideas en forma de entradas. Siéntete libre de curiosear lo que quieras, como también de comentar lo que te apetezca. Encontrarás un gazpacho fresquito -o no- de temas. Espero que disfrutes y gracias por dedicarme algo tu tiempo.

Diego.

De dinosaurios.

Dejando un poco atrás, los sentimentalismo y las malas pasiones, volví mi mente hacia el lado más agresivo y "Spider" que tengo, era hora de criticar algo, pero... ¿el qué?.

Hablando un poco con mi padre, y escuchando sus homófobas e antiguas ideas, (en su defensa diré que no todas), tocó dos temas que en España se tratan como si fueran la peste, demostrando una vez más, un abanico inmenso de gilipolleces, cada una más chocante que la anterior.

Estos temas son, la inmigración y la homosexualidad.

Es increíble la de cristianos que hay en España que aseguran tener las almas más puras y limpias de este mundo y del siguiente, y que luego, se escandalizan cuando un homosexual reclama su sitio en el Reino de Dios. En la Biblia pone: "Que se fastidien los homosexuales, porque de ellos será el Reino de Lesbianas y Maricones."... Obviamente, no pone nada de eso, pero da la impresión de que más de uno lo ha debido de leer así, o simplemente, nunca se dignó en leer un gran libro de Ciencia-Ficción como puede ser la Biblia.

¡Padres y madres del mundo que crucifican sus hijos por ese motivo!. Ni son cristianos ni quieren a sus hijos. Si cuando ves a un gay sólo dices "Mancha de maricones..." Lamento decirte que tus horas de estudio vacío y tus años de experiencia han hecho que te consolides como un auténtico mono subnormal. Métete tu sucio bigote por dónde te quepa. Trágate tus ideas retrogradas, deja vivir a la gente, Franco se murió, y Lorca fue el último en soportar la represión. Ahora, que vivimos en un país democrático, ¿vaís a quejaros porque dos hombres se besen, adopten un hijo o se quieran casar bajo la mirada de Dios?




Pero lo peor, sin duda, el temita de la inmigración. Cómo me toca los huevos. "Los inmigrantes no pagan impuestos" MEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEEC! fallo, error, te equivocas retrógrado sin cerebro que te dejas llevar por lo que dice tu amigo, tu padre, tu madre, o tu abuelo. 


"Según el Informe semestral sobre la economía española y el contexto internacional, elaborado por Caixa Catalunya, el crecimiento económico de España entre 1995 y 2005 habría sido ‘modesto’ en comparación con el 2,6% anual que alcanzó sin el aumento que tuvo en la inmigración."

Y no es todo:



"Los inmigrantes pagan impuestos porque el sistema fiscal ha incrementado los impuestos indirectos que provienen del consumo diario."
                                                              Fuente:http://www.inmigracionyvisas.com/a704_valen_nocuestan.html


Y otra vez, esas imágenes de inmigrantes en pésimas condiciones llegando desde lo que es el infierno, a este infierno, preferible a toda costa. Y aún quedan valiente sin estudios ni formación, ni dos cojones para buscarse un trabajo, alegando que sino tienen uno, es sin duda por culpa de los inmigrantes. Me sé una palabra que rima, y que encaja con estos energúmenos patriotas, DENIGRANTES.

Todos los gitanos son unos vándalos, los rumanos unos mafiosos, y los moros unos chorizos, todos fuera de este país de santurrones, donde no hay maridos que matan a sus mujeres por no tener dos dedos frente, donde no hay corrupción, donde no se queman los bosques para meter más hoteles, donde los políticos no se forran, donde los violadores salen a las diez años por buena conducta(jódete lorito..) y dónde la Iglesia tapa los casos de violación por parte de sus mas fieles curas. Se me olvidaba que los queremos expulsar para no mancharnos con sus actos poco legales, nosotros, los mejores de Europa.

Espero que capten la indirecta los cenutrios que encajan con esto que digo.

Tontos los hay en todos los lados, pero nadie necesita que le estén metiendo caña por su sexualidad o por su raza, ese chusmerío de vejestorios, de homófobos o de Dinosaurios.

 

Hoy no es un día.

[Canción de hoy]
Hoy no me apetece asomarme a la ventana y criticar la mierda que me rodea, hoy no quiero meterme en temas tristes pero reales, que hagan llorar de miedo al más escéptico.

Por hoy no. Hoy miro a la ventana y sólo veo un rostro. Entonces miro hacia abajo, hacia los coches, como pasan uno tras otro... pero en realidad, sólo pasa uno. Ver como el sol va siendo ahogado en un mar inmenso, en una preciosa comunión que envidio con locura. No sé si hoy la sociedad me esquiva, o yo la esquivo a ella, pero por más que miro al espejo, sigo sin ver a un humano. 


Y eso me llena de felicidad.


Me hace falta afeitarme. Pero, para qué, mi apariencia física ya no es de importancia, casi nunca lo fue, ahora no va a ser una excepción. No tengo ganas de peinarme. Me ducho porque empiezo a oler a persona. La música invade mi mente, con las falsas imágenes de esos besos que nunca me dará, en lugares donde nunca conoceré.


Una situación mentirosa, para una mente ingenua. Una alegría de mentira, para un amor de verdad. Qué ironía, ¿no crees?

Hoy no es el día, por hoy basta de pensar. Aunque por mucho que lo intente no consigo evitar...

¿Y si caigo al vacío, tú, me recogerás?

¿Esfuerzos en vano?

[Ambientación, Heavy, pero bonita.]

Las dudas que inundan mi mente hacen que mi almohada se preocupe de mí por las noches, que ya no le cuento esas historias de caballeros, dragones y burdeles.

Ahora sólo me callo y me pierdo en el gris de mi pared cuando la luz se va de la habitación, y yo con ella. Me transformo en mueble, libro o pelusa, que corretea por el suelo como un niño en el recreo. 


Pero ni por esas, consigo levantar la imagen. Estás ahí. Es un hecho, no un elogio. No miento cuando digo que ahora mismo, eres tú la persona que quiero que me suelte un "te quiero" al oído como el que nunca se atrevió a volver a decir, por miedo a abrir la boca, y dejar a la vista el corazón.


Pero yo he visto ese corazón, y a través de la boca me encantaría lanzarle un beso, y susurrarle, las verdades que me sé, y las buenas que para él tengo. Cómo que puede volver a palpitar, puede volver a sonreír, porque aquí, dentro de mi pecho, encontrará un nuevo compañero.


No prometo la Luna, porque no soy capaz ni de ofrecer mi dedo. Pero intento demostrar, a mi método al menos, algo que se siente dentro... cómo un huracán de caricias en el interior, que hacen que te duermas sin sentido, que sonrías sin tú quererlo... eso que algunos llaman "que te quiero pero nose cómo decirtelo".

Podría ser que todo esto no sirviera para nada. Podría ser. 


Y tengo la mala impresión...






de que así va a ser.

Busca dentro de tí.

[Oir mientras se lee]

Frente a la ventana, observando la más que profunda noche, y mordiéndome el alma pienso, es más, siento, como el renacer de mi alma, está creando en mí un auténtico tifón.

Quiero cambiar, que nunca sea un "para siempre", que nunca quede un "ojalá". No arrepentirte de tus deseos, no arrepentirte de encontrar puertas en las paredes. Pues a veces, las puertas mejor cerradas, son las que nunca se volverán abrir, dos veces.

Entendiendo lo entendible, y sintiendo lo real. El miedo queda fuera, y la tristeza queda atrás. Pero cuando uno decide afrontar la verdad, aferrándose a ella como si fuese su única salvación de no caer en el abismo de la nueva era, se da cuenta, que la verdad, nunca espera beneficios, ni pérdidas. La verdad es verdad entera, con sus alegrías y sus pegas.

¿Qué verdad me espera a mí?

La misma que al río que nace en lo más alto para morir en lo más bajo. Como roca rodando por los sedimentos de la vida, donde queda en el fondo lo que nadie nunca, se podrá llevar, y donde aquellas que se dejan llevar, no harán otra cosa, que morir antes que llorar.

Yo lucho contra la marea, pero prefiero unirme a ti, creemos juntos un sedimento, que nos mantenga en espera. Creemos juntos un sentimiento, que nos marque de mala manera.


Y así morir en el alba, con la luna marinera, tu rosa en el ambiente, y en el suelo mi madera.

Quizá ya no haya ninguna cura.

[Música de ambiente]
Siempre me encantó decir la de jugarretas que la vida me había jugado, para demostrar de un modo infantil, lo "maduro" que soy, que fui o que seré.
Siempre me consideré un tipo totalmente alejado de las urticantes heridas de los malos momentos, alguien que con el mero hecho de haber pasado lo pasado, y seguir vivo, mirando hacia delante; le es suficiente cómo para creerse alguien.

Pero llegó la hora de rendirle cuentas al pasado. De pensar qué me ha pasado, y qué me pasará. De dejarlo atrás, de echarlo a un lado. Así nunca podré confiar, pensar, querer y amar... de nuevo. Así tendré miedo a una mano desconocida que me brinda de su copa que es la vida, un trago de esperanza. Y entonces la esperanza se convertirá en traición, y caerán sobre mí las duras losas de agonía pura.

No me quedan ganas ni apenas de pensar, prefiero vivir y dejar que todo se mueva a su ritmo, que es el apropiado.

No sé si preferiría estar contigo o sin ti.

Quizá el temor al dolor, me aleje de tu cintura...

Quizá...

Quizá ya no haya ninguna cura.

Los caminos que se dividen.

Es ley de vida, más tarde o más temprano pasa. Ese amigo, esa amiga, ese novio, o esa novia, más tarde o más temprano se irá. Y no porque él lo desee, sino porque él así lo quiera.

Es hora de crecer, de elegir tu camino. Llegamos a la etapa en la que perderemos de vista a muchos, unos hacia Granada, otros hacia Sevilla, algunos hacia Córdoba, y quizá mucho más lejos. Esto sólo es el principio, luego vendrán más divisiones, más pérdidas o quizá mas ganancias. Sólo el tiempo lo dirá.

Esto sólo es la punta del iceberg, a medida que crecemos, sabemos que más nos alejamos de lo que fuimos y más nos cuesta saber lo que seremos. Esas cervezas con los amigos, quizás ya nunca se repitan, esos roces y cariños, quizá no nos sepan nunca igual, esas risas y despreocupaciones, pronto, se esfumarán.

Entraremos en el mundo del olvido, de la depresión, del arduo trabajar. De sacar adelante un hijo, o de al menos intentarlo sacar. De comer carne de oferta, de mirar el precio al comprar. De mirar aquellas fotos vuestras, de echarte de nuevo a llorar. Entonces querrás volver, al mundo del que partiste, donde ganar un beso era una salvación, y perder a un amigo, lo más triste.


Así que aprovechad el tiempo que os queda, nunca crezcáis de sobremanera, cada cosa en su lugar, y cada amigo en la memoria. Que lo que ahora conozcáis, nunca os haga olvidar, que un día tuvisteis aquí, una familia, unos amigos... y un hogar.



Dedicado a tod@s aquell@s que pronto partirán en pos de su futuro. Les deseo la mejor de las suertes, y una gran memoria, para nunca se olvide el camino de cómo venirme a visitar.


Diario de una Rata [Parte 4]


Porque si miro para atrás, las sales de los momentos tan dulces, se meten en mis ojos y me hacen llorar. Así que prefiero cerrarlos, mirar hacia donde el sol empieza a salir de nuevo, que todos tenemos el cuchillo que complemente a nuestro tenedor, que nos cortan la carne que algunos soportamos. Y lo que nos duele, es que hay veces, que se come el filete, el que ni pincha, ni corta.
Así que me vuelvo a asomar a la ventana, donde la avenida luce de noche solitaria, pero ahora me parece bonita, ahora me recuerda a mis paseos de risas y sonrisas con las personas que supieron clavarme los sentimientos en las heridas de tus mentiras.
Que donde antes hubo desgracia, ahora reine la cordura. Que donde antes estabas tú, ahora esté yo. Por testigo quedan los recuerdos, de que he olvidado los motivos de cómo pude quererte. Ahora me quedan las cicatrices, de las múltiples batallas que gané por ti, para que así la derrota de tus sentidos, fuese acorde con la de mi felicidad.

Agua pasada. El riachuelo que avanza, dejando los sedimentos. El corazón que se da por rendido, queriendo venderse en las rebajas, a precio de ocasión. Pero se esconde entre la ropa sucia, en las bragas de las viejas, en los calcetines de los hombretones, para que haya que buscarlo, que sólo lo encuentre quien de veras lo quiera.

Este verano feliz, te lo dedico. Y no, no te alegres, porque si fue el verano feliz, no fue gracias a tus mentiras, a tus tonterías, a tus engaños, a tus caricias, a tu cara bonita, a tu cuerpo de pecado, a tu mente de mantis religiosa. 

Fue gracias a mis ganas de vivir.


Miedo a la verdad.

Todos tenemos nuestros oscuros secretos. Nuestros más pútridas acciones que sólo vieron dos testigos, nuestras confesiones más tenebrosas a pocas personas.


Tórridos son vuestros secretos, e ingenuas vuestras cabezas si creéis que no los conozco.

Sobre todo, sé los que mas me interesan, aunque los que menos me convenían, pero los sé. Es gracioso, porque quizá sonría como si nada, pero por dentro, el cataclismo avanza a pasos agigantados. Dominado por vuestro secreto, que me hace reconcomerme de dolor, de inseguridad, o a veces, de placer.

Hay miedo a la verdad. Miedo a que alguien sea capaz de destapar toda la farsa, de desmontar la ilusión, de acabar con esta obra de teatro. Es hora de que uséis vuestras armas, destronar a los Reyes de la Mentira usando la rebelión de la verdad.

Que besen el suelo, que se bajen de su trono. Me da igual si el Rey es un tipo con traje de chaqueta, una niñata que oculte sus amores para que el resto de amores no la descubra y así vivir del cuento, o un fantasmón que sólo se invente su vida. Con la verdad que sabemos, podremos con ellos.


Yo en breves haré uso de mi verdad. Demostraré que tengo en control el tablero.
Las piezas se moverán bajo la presión de mi mirada.

Iniciando el camino de nuevo.

[Pura inspiración para el alma]

Porque esto sólo se vive una vez.


Espero correr junto con los viejos perros que me acompañen, mordiendo los mejores momentos del vivir, escribiendo las gilipolleces típicas de mí, de mi edad, de mi mente, las tonterías que suelo decir... pero que siempre, llegan al alma del lector, porque lo que me pasa a mí, te pasa a ti.


Ese sentimiento de desasosiego ante un mundo hostil que nos promete más de lo que realmente nos da. Donde los sentimientos se mezclan con los instintos, donde no sabes en quién dejarte caer cuando flaquees. Lo ves venir, ves venir esos momentos preciosos, en los que lloraste porque tus lágrimas eran las únicas fotografías que podías hacer de la esencia de tus sentimientos. En los que tu compañía, era la mejor por tener, donde sonreías porque no tenías nada mejor, ni nada, de lo que preocuparte. Tienes dos brazos, dos piernas, dos ojos, y una oportunidad única de vivir.


Quizá los vecinos de 1000 Km más abajo no la tengan, porque despertarán mamando del seno de la muerte, disfrazada de mujer de color, creada por el cabrón de la corbata y del supuesto caché.


Y mientras ellos te inundan, y matan, y se masturban. Tu, a veces sonríes.


Pero, a veces hay que llorar. Porque has bebido. O porque te das cuenta que te han tirado tantas piedras que prefieres tirarte de cara antes que seguir andando y partirte una pierna. Los pinchazos aumentan, los parches en tu corazón siguen estando donde ella los dejó. Sigues pensando en tu futuro como hace años, y por desgracia cada día la sobriedad de tu vida, hace que la difuminación sea una realidad.


Esto es así. Toca sufrir, pasarlo mal, pasarlo bien, ir mejor, ir peor, llorar, andar cojeando, flotar en la nube de la ceguera que creó aquella mujer, chocarte contra el duro suelo llamado realidad. Qué mas da. Allá voy. Aún me quedan lágrimas en la recámara para mis malos momentos, y aún me quedan risas y sonrisas, para la gente que piense alegrar los momentos del indecente servidor, que hoy, escribe con medio pie en el mundo, y medio pie en la mentira.


No, el placer es mío.

Querido Diario [Parte 3 de 3]

 

Cuando entré en la casa, me la encontré. Estaba allí, gateando junto al sofá, como si de un bebé se tratase. Tenía sangre cayéndole por la cabeza, y sus ropas estaban totalmente destrozadas. Pude ver que en la cara tenía varios moratones.

Saqué la pistola. Ella me miró. Sus ojos se bañaron en lágrimas. Medio moribunda, me pidió clemencia. Pero ya era tarde. Tenía en mis manos la llave que me liberaría de la prisión de mis miedos y mis odios, si la mataba a ella, mataría a mis males. Si la mataba a ella, no sería para más nadie. Cargué la pistola, nisiquiera pestañeé. Ella se puso de rollidas, intentando levantarse. Los pelos rubios le caían hacia delante, acompañados por las lágrimas que ya salían a mares. Sólo me dijo una cosa antes de que yo apretase el gatillo: “Te amo”. Le pegué un tiro. Cuando el cuerpo interte caía por completo al suelo, pude reconocer que algo más caía con ella.

Por unos segundos, me sentí mas poderoso que nunca. Era el dueño de mi destino, y del suyo también. Se acabó. Había matado a la única mujer que me había amado en este mundo. La palabra “amar” empezó a resonar en mi cabeza. Me brotó una lágrima. Me acerqué a ella, y tras tocar su rubio cabello, bañado en sangre por última vez, empecé a sentir como el odio se acumulaba en el estómago. Empecé a llorar. Recorrí todo su cuerpo con mis manos, hasta llegar a sus manos. Me quedé quieto, empecé a pasármelas por mi cara, esa sería la última vez que sentiría su tacto. Mi poder se mezclaba con el dolor. Era un ser resentido y hundido. Mis instintos, no sabían como reaccionar. Era el hombre menos humano que había puesto Dios sobre la faz de la Tierra.

Pero lo peor estaba aún por llegar. Ví qué era lo que había caído de sus manos al morir. Era un test de embarazo. Dolores estaba embarazada.

Me acerqué a mi despacho, y te recojí a tí, querido Diario. No sabes cómo agradezco que sólo seas un pedazo de papel. De ser algo vivo, hubieras acabado cómo mi mujer. Ya no me quedan palabras de odio sobre ella, ahora he descubierto que el odio que tube, no tenía como foco de origen a ella, sino amí mismo.

Estoy mirando la pistola. Le queda aún una bala.


Hasta nunca, querido Diario.


Fdo: Ignacio Claro Méndez

Querido Diario [Parte 2 de 3]

 
Hola de nuevo, querido Diario. Tengo cosas que contarte. Parece que mi mujer no ha aprendido nada, no sabe hasta dónde puede llegar y hasta dónde no, y eso ha costado muy pero que muy caro.

Me levanté. Serían las once y media más o menos, como sabes bien, Diario, a mí los sábados me gusta levantarme tarde. ¿Y qué es lo siguiente qué me encanta hacer?, pues tomarme mi café con churros mientras leo el periódico, ¡qué sino! Pero no. Por más que intento estar calmado y tranquilo, me es imposible, mi mujer siempre lo jode todo, tiene ese don, el de joderme la vida. Y divertirse a costa de ello. Cuando llegué a la cocina no estaba nada de lo que he dicho, NADA. Es una inútil. Pero no te creas que me quedé callado, no. En cuanto apareció por el salón, pedí explicaciones, a lo que ella me respondió: “esque he pasado una mala noche y me acabo de levantar”. Encima eso, excusas amí. “Tu puñetera obligación es estar despierta y hacerme el desayuno, que yo trabajo, no como la mierda que haces tu en casa, zorra.” Ya ves, Diario, amí no me amilana nadie. Y menos ella.

Bajó la mirada, entró la cocina y el café a calentar, mientras que se calentaba, se vistió rapidamente y bajó a la esquina a por mi diario. Yo de mientras, buscaba la Fórmula 1 en la televisión, que esta mañana eran los entrenamientos.
Cuando al fin tuve todo preparado, me senté en la mesa, me tomé mi café y comí unas magdalenas (puestos que el kiosko de los churros había cerrado, gracias a la inutilidad de mi esposa) mientras veía y disfrutaba de las carreras. Pero parece que hasta las carreras se ponían en mi contra. Nada más empezar, Alonso cometió un desliz y salió fuera. Eso me enfureció mucho, muchísimo, así no empiezo yo un sábado. Justo en ese instante, llegó mi mujer, pidiéndome dinero, qué raro en ella. “Ya te dí 40 € el mes pasado” le reproché. “Ya, pero esque me es necesario para este mes algo más de dinero”, me respondió ella. No daba crédito a lo que oía, “¿cómo?” le volví a preguntar en tono amenazante. “Sí, esque el médico dice que…” Otra vez ese jodido médico, cómo lo odio. “¡Por mí que le den por culo al médico ese, atí no te pasa nada, sólo eres una fulana asquerosa que me quiere sacar los cuartos, no te pienso dar un mísero céntimo!” Estaba totalmente enfadado, en cuanto le dije esto, me levanté y me abalancé sobre ella.

Ella enmudeció, y afirmó con la cabeza. Yo estaba demasiado enfadado, y no podía soportar siquiera el hecho de tener esa mirada de cordero degollado sobre mí, tenía que irme de allí y eso hice.
 Me fui al parque, y luego a comer por ahí con mi colega Jacinto. Por la tarde/noche nos fuimos de nuevo a beber al Bar de Manolo. Resulta que se ha comprado una pistola, dice que le han robado muchas veces y que no se fía.
Me la enseñó. Era una USP negra mate, de un calibre de 4’5MM aproximadamente. Le pregunté cuanto le costó, porque sabes Diario, que toda defensa es poca. Me dijo que en una página web, las estaban vendiendo a precio de saldo. Me dijo la página web, no me lo pensé dos veces, fui corriendo ami casa a coger el PC y buscar la dichosa web. En cuanto entré en mi casa, no ví a mujer ni encontraba mis gafas, un poco asustado de nuevo, entré en nuestro dormitorio.

Justo antes de tocar siquiera el picaporte, escuché su voz que procedía de dentro de la habitación. Estaba hablando por teléfono. Y estaba llorando. Asustada.
Acercé el oído, y mis peores temores empezaron a cumplirse. “Sí… vivo en la Avenida Arbórea… el número 12… ¿el piso?… sí, es el… espere un segundo, ahora vuelvo a llamar” colgó. Sabía que yo estaba allí oyéndolo todo. No sabía que hacer. Me dejé llevar por mis instintos, y entré en la habitación lleno de ira, buscando el origen de mis miedos. La miré a los ojos, ella, muy envalentonada, no bajó la mirada nisiquiera un centímetro, es más, juraría que ví una sonrisa esbozar de su boca. “A quien coño llamabas” dije. “A nadie” respondió ella. “No me provoques Dolores, le estabas dando nuestro domicilio a alguien, a quién, ¿a la policía?” me estaba asustando, cada vez más, me sudaban las manos.
Ella lo notaba. Se armó de valor y me dijo: “Lo que yo haga con mi vida, ya no es asunto tuyo”. Me quedé atónito, no daba crédito a lo que oía. “No te equivoques mala zorra, eres mía, y siempre lo serás” me enfurecí, me abalancé sobre ella.
Iba a matarla. Le asesté un puñetazo en el costado, y luego otro. Cayó al suelo escupiendo sangre. “¿No decías que no es asunto mío? Eres mía. Nunca te podrás escapar de mí, no tienes salida, nadie te va a ayudar, todos me entienden, están de mi lado” la agarré del pelo y le chillé: “¿¡Lo entiendes, puta!?”. Ella me miró. No parpadeó. Me respondió: “Te equivocas, la gente está de mi parte”. No pude evitar reirme; “¿Ah sí?¿y como explicas que en estos meses no haya venido nunca nadie a preguntar por ti?”.

Ella se quedó enmudecida. Yo me reí. Se enfureció y se abalanzó sobre mí. Me arañó la cara hasta en cuatro ocasiones. Me escocía la cara. No sólo eso, cuando me toqué, tenía un líquido rojizo, estaba sangrando. Esa maldita arpía me había hecho sangrar. Lo iba a lamentar poco después. Le dí un puñetazo en la cara, cayó medio noqueada en la cama dejando tras ella un hilo musical en forma de alarido.

Empecé a notar el poder y la seguridad que siempre me daba el hecho de ser violento con ella. Empezaba a sentir bien. Otra vez ese placer.
Pero esta vez no me controlé.

Me tiré encima suya. Le dí dos bofetadas. Ella me miraba con cara de cordero degollado, y yo sabía que el Lobo en esta historia era yo, e iba a comerme a mi presa en unos segundos. Dejándome llevar por la violencia del momento, la besé. Creo que la besé como nunca en mi vida. Ella en cambio, no supo apreciar mi muestra de cariño. Me mordió la lengua hasta hacerme sangrar. Me logré zafar de ella. Maldita puta, era muy rápida, lo suficiente como para saltar de la cama y salir corriendo. Justo cuando tenía la puerta de escape a pocos metros de ella, conseguí alcanzarla, le dí un empujón. Cayó violentamente. Se golpeó con un mueble creo. Sólo sé que se quedó incosnciente.

Estaba muy furioso, me fui a la habitación de nuevo y ví sus maletas, la jodida puta se quería ir de veras. Pero no, yo no iba a tolerarlo. Ella es mía, y de nadie más, es mi calvario pero mi panacea a la vez. Si no será mía, no lo será de nadie más. Salí rápidamente de casa, y bajé corriendo al bar de Manolo. “Manolo, me ha gustado mucho la pistola, ¿me la dejas para que pueda probarla en el jardín?”. “Bueno Nachete, tu sabrás… pero eso sí, ¿cuídamela vale?” me dijo él. “Por supuesto Manolo, dalo por hecho”.

Subí de nuevo a mi casa. Pero parece que hoy definitivamente había un complot contra mí. Mi anciana vecina estaba con la oreja pegada a mi puerta. Cuando me vió, saltó hacia atrás. Le dije “¿Pasa algo?”. Ella enmudeció. Me dispuse a meter la llave en la cerradura, cuando la pesada de la vieja, se me agarró al brazo y empezó a chillar: “¡Monstruo, qué le has hecho!”.
Yo dí un empujón con el brazo brúscamente, con la fortuna de que la anciana tropezara y cayera escaleras abajo. No hice ni el más mínimo intento de mirar si estaba bien. Me esperaba mi destino dentro de mi casa, y era hora de entablar cuentas con él.


Acabará en la próxima entrada.