Bienvenid@s.

Este es mi blog, un pequeño sitio donde vengo de cuando en cuando a soltar ideas en forma de entradas. Siéntete libre de curiosear lo que quieras, como también de comentar lo que te apetezca. Encontrarás un gazpacho fresquito -o no- de temas. Espero que disfrutes y gracias por dedicarme algo tu tiempo.

Diego.

No más que una opinión.

No busco desacreditar a nadie con esto, ni jactarme de nadie ni mucho menos. No quiero dar a entender que soy de extrema derecha, o de extrema izquierda... es más, casi prefiero que no se me encasille dentro de un ideal político predeterminado. Creo que a día de hoy tengo mis ideas políticas -más o menos- claras.

Hace ya un tiempo que vengo a ver por varias redes sociales muchos comentarios en relación a la actual situación política con una época turbia de nuestro pasado histórico como nación: el franquismo. (vaya, detalle curioso que el corrector me pregunta si quería poner "anarquismo"...)
La situación, según como yo la veo, es sencilla. Actualmente gobierna un partido de derechas. Sí, de derechas. Que lo está haciendo como la mierda, cierto es. Igual que el partido anterior (socialista) también lo hizo asquerosamente mal.

Quizás sea por eso (vuelvo al partido gobernante actual) por lo que se hace esa comparativa famosa, y cito textualmente a resumidas cuentas: "Estamos volviendo al franquismo".

Y aquí mi primera opinión. Exageración. Es la palabra más adecuada, creo yo. También acompañado de cierta moda de llevar la contraria siempre aunque sea sin -o con- razón. El caso es que yo converso con mi padre o con personas que han vivido el franquismo y no me cuentan las mismas cosas que un libro puede contarte. No te transmite lo mismo. Aparte de que es algo mucho más mundano. Un ejemplo es que a mi padre de joven le propinó una bofetada un policía (más una soberana reprimenda) por besar a su novia en la mejilla, en la calle, claro.
No hablo que esa sea la única diferencia con respecto al estado franquista y al actual. Un ejemplo mundano, sería por ejemplo el carnaval de Cádiz, tan aplaudido aquí en mi tierra. En su día, ni se llamaba así ni les permitían hablar de la mitad de cosas que se habla ahora. Y hablando de algo más serio, por mucho que comprendamos que no es del todo justa, seguimos viviendo en una democracia. Y los votos están ahí. Y eso ya es culpa del pueblo de no ponerse de acuerdo, no tiene nada que ver con extrema derecha ni con franquismo.

Posiblemente me esté equivocando con todo lo que digo. O tenga razón a medias. O qué cojones, esté diciendo gilipolleces de proporciones bíblicas.
Aceptaré cualquier crítica siempre y cuando venga de una persona que sí haya vivido lo que es el franquismo de primera mano, y que argumente como es debido.
Con esto doy a mi segunda y ya última opinión. No me cabe en la cabeza como una persona que no ha vivido el franquismo (que sólo lo conoce por libros y fotos), que supongamos que ronda los 20 o 30 años venga a decir "volvemos al franquismo". Me explico:

Para volver a X antes tienes que haber estado en X. Si nunca has estado, ¿con qué potestad dices que hemos vuelto?. Ni me valen títulos, ni grados, ni documentales ni pollas. Una situación tan difícil como el franquismo, o se vive, o no se comprende... por lo menos de forma total y absoluta.


El declive de las letras.

El mundo está cambiando, ya nada es como era. "Tiempos pasados fueron mejores" dirían las lenguas populares. No les faltaba razón, en este caso.
Este país ya no es lo que fue. Sólo quedan cenizas de la grandeza que algún día esta nación pudo soportar bajo sus pies. El siglo de oro de las letras murió hace ya mucho. El léxico decorado, el escritor rococó dispuesto a encandilar ya no queda bien visto. No es considerado más que un paria adinerado que no se preocupa de nada que lo rodea. ¿Es acaso esto justo?. No, por supuesto que no. Pero es la realidad que toca vivir, que toca ver.

No son años para escritores aventurados a la hora de decorar su prosa hasta embellecerla con palabras rebuscadas dentro -y fuera- del diccionario español. No sirve de nada hoy día un poema. La poesía se muere a medida que se mueren las ganas de ser algo que nunca llegaremos a ser.
¿Es acaso esto agradable? Para éste que les habla, no, por supuesto que no.

Recalco. Si ser alguien que deja su vida en las letras jamás fue sencillo, hoy lo es aún menos. Si antes ya faltaban personas con espíritu combativo para seguir este precioso legado, hoy somos ni la mitad de lo que fuimos. ¿Es acaso esto recomendable? No, dadas las circunstancias, por supuesto que no.
Es por eso que me cago en la puta, le pego dos patadas el diccionario y grito. Y qué cojones importa lo que señalen y critiquen aquellos que ya poco les queda por vivir pero mucho por criticar. No importa una mierda ya si mis palabras enamoran a las personas de mente sagaz. Ya no importa nada una mierda. Ahora las letras tienen que hacer sangre. Ahora las letras tienen que joderse todos los culos que puedan. Se acabaron las rimas asonantes o consonantes, los versos, las metáforas que hacen que una chispa te funda por segundos el corazón. Ahora es cuando la guerra se apodera de nuestro bien más preciado. Ahora es cuando la crisis nos toca aquello que nunca debió tocarnos. Las letras, qué cojones, nuestras putas letras.

Y no sirven de nada las frases bonitas, los tres puntos estos tan de moda ahora, o cualquier tipo de decoración que queráis usar ahora a la hora de escribir para que todo quede "bonito". Lo bonito se fue al carajo.

Y cuidado que detrás vendrá la esperanza. Y como colofón, nos vamos nosotros.
 

¿De veras tenemos que seguir chupandosela?

Pues aquí pongo yo mis huevos en medio y digo que no. Que se ha acabado ya ese rollito de tener que estar a merced de factores imbéciles, elitistas e insustanciales. No sé quien cojones os habéis pensado que sois. ¿La reencarnación de los Rolling Stones?¿De veras pensáis que compartís el mismo falo que Phil Mogg?

Es hora de ir apagando luces dentro de esas -algunas- cabezas de Rockero de vieja escuela, y bajar esos humos, que de lo alto que van ni lográis ver un carajo y para colmo, vais intoxicados hasta las cejas. Hora de ser alguien y no algo. Hora de reconocer. Yo por lo menos digo que hasta aquí llegó la cosa.

Muchas noches, en muchas ocasiones y con gente diferente. "Ah, claro chaval, eres joven. No sabes de Rock, no has visto a [INTRODUCIRAQUÍGRUPOSCLASÍCOSDELOS70'U80'] en su último concierto en España." Claro que no, quizás porque aún no había nacido. O porque tenía dos años. Vete tú a saber si en ese preciso instante mi cuerpo intentaba por puro instinto no defecarse encima, cosas de la edad, ya lo comprenderás.

"Yo he visto. Yo tengo. Yo conozco. Yo sé."

Y parece mentira que con todo lo que sabes te falte lo más imporante "Yo siento".

Se acabó dar la puta monserga sobre lo difícil que fue ser rockero en aquella época pasada donde todo era obviamente mucho más difícil y peor. Recordar aquello no te servirá más que cualquier otra batallita de gloria pasada. Y por supuesto, no es motivo de superioridad. No es motivo de mirar mal, de ir al insulto fácil "crío de mierda". Tú fuiste un crío de mierda, y hubiera pagado por haberte visto. Todos lo hemos tenido difícil, cada generación con lo suyo.

Ni una fue peor, ni otra fue mejor.


 Me hubiera gustado haber nacido antes para haber visto a ciertos grupos en sus mejores momentos, pero por otro lado estoy disfrutando mucho de los grupos jóvenes nuevos que veo surgir.


Me presento.

Me llamo Diego. Me dedico a escribir de forma espontánea en este blog como vía de escape, aunque ahora se ha vuelto una forma de comunicarme con más gente de la que yo hubiera pensado.
Ahora mismo soy un estudiante más como otro cualquiera de los muchos que hay en España. No soy el mejor de los estudiantes, llevo siempre todo arrastrando y a última hora, pero acabo sobreviviendo.
Como estos estudiantes, me enfrento cada día a la incertidumbre macabra a la que nos somete la clase política.

Nuestras elecciones van dirigidas hacia el futuro que ellos fabrican. Miles de jóvenes eligen carreras que aborrecen -arriesgándose a tener una vida amargada en un trabajo que odian- a raíz de que tenga o no "salidas". Otros tantos eligen entre las que haya en su ciudad o capital más cercanas, por que no hay dinero para becas, y no siempre hay suerte. Muchas veces entre lo posible no se encuentra lo deseado, pero no queda otra. Los hay que tratan de estudiar mientras sus familias se desmoronan a causa del paro, y también los hay que soportan el dolor de ver como familiares luchan contra enfermedades cuyos fármacos suben de precio mes tras mes.

Mientras tanto, en la televisión, el panorama ha pasado de aterrador a dantesco. Al principio la gente se llevaba las manos a la cabeza con cada caso de corrupción que salía a la luz. Ya no. Visto lo visto, nadie se extraña cada vez que sale otro diferente. Todos saben el final de la historia, es más, tu sabes el final de la historia. Las sumas de dinero cada vez son más abrumadoras, y las penas de cárcel -como si de una regla de tres hijos de puta de tratase- van en declive.
Las secciones de "zapping" de noticias -donde se recogen las noticias más impactantes- no cubren otra cosa sino estos casos de corrupción, y todo el dinero que continúan aún moviendo.

Los bancos, para mí, siguen siendo esa raza superior que siempre, pase lo que pase, acaba indemne de cualquier daño. Por lo demás, poco sé. Bueno sí, que se han hecho ricos a raíz del dinero de mis padres, de mis tíos, de mis abuelos... y del resto de españoles. Pero a ningún político parece importarle.

Cuando salimos a la calle, somos violentos perroflautas que no saben lo que quieren. Dicho esto, nos pegan. Y no uno contra uno con un árbitro de por medio. Hablo de señores con casco, escudo y espada (metáfora sobre la porra) contra gente con las manos vacías. Por ahora. Cada día apetece más y más llenarlas de piedras, y empezar a poner nombres y apellidos a los culpables.

Pero pese a toda esta desgana nacional, siempre habrá algún listo que diga "Estudia, que tienes que levantar el país". No creo que podamos levantarlo, pero sinceramente aunque pudiese, no lo haría. No quiero que esos hijos de puta que ahora viven de puta madre cuando no hay apenas dinero, vivan aún mejor cuando consigamos sacarlo a flote. Quiero verlos fuera de aquí, y luego levantaremos el país. De gente honrada para gente honrada.

Es triste, pero creo que la mejor opción -como muchas otras veces- la ha tomado un buen amigo mío. Se ha ido de erasmus a Francia, y está encantado. Creo que incluso se planteaba vivir allí. Me dolería muchísimo, pero en el fondo es lo que todos deberíamos hacer. Prepararme lo mejor posible para poder coger a cuanta gente mejor y llevármela lejos de aquí. Allí donde podamos esforzarnos por algo que de veras merezca la pena. Y no por esta mierda que nos rodea.

Mejor salir del barco antes que se hunda. Aunque dicen que el Capitán siempre se queda. Pero seguro que no tendremos esa suerte, los Capitanes de este barco nacieron, viven y morirán como la mancha de hijos de puta que son.

Un respiro.

Me siento junto a mi teclado y pienso. Tengo en mis oídos la epicidad impasible de las mejores bandas sonoras cinematográficas que jamás se hayan creado. Durante segundos detengo al mundo bajo el ritmo de mi aliento, que sale hoy con más fuerza que nunca, al sentir por momentos como mi cuerpo se estremece al pensar de forma intrínseca dentro de mis propios miedos.

Pisando un terreno fangoso. Y es muy jodido verte de mierda hasta el tobillo y saber de forma sobrada que más de la mitad es tuya, y el resto, de culos de hijos -y de hijas- de puta que algún día pasarán a mejor -o peor- vida. Pisando terreno fangoso con ansias y miedos, con vistas de futuro. Como la gallina que soñaba con algún día volar. Nunca supo reconocer que no era ése su destino, pero quizás, a la hora de morir, murió feliz sabiendo que jamás se podrá decir que no lo intentó.

Yo ahora pierdo mis ojos entre los edificios que me rodean, buscando un yo que sé que qué se yo. ¿Será real todo lo que veo? El tiempo hablará por ellos. Qué cojones importará todo, cuando hay gente que sueña con llegar más lejos de lo que sus brazos suelen permitirle en el día a día. Quizás hay hambre de gloria. Sed de historia. Estancado en una sociedad que nos mueve al son de su propia danza, sin saber los pasos de baile siquiera, con pasos torpes y lentos. Uno p'alante y tres p'atras. ¿Es esto lo que nos toca vivir?. El dinero, la posesión, lo material. Tener más que tu vecino y asegurarte de que éste, jamás te va a superar. Pero yo sigo mirando estrellas y buscando un hueco en ellas, como si buscase piso. Una pequeña donde vivir, y donde algún día alguien, señalar y recordarme como alguien con poco dinero, poco que dar pero demasiado que mostrar. No quiero placas de HollyWood. No quiero bellezas despampanantes.

El mirar y sentirme pequeño. Enano, minúsculo, una puta mierda. Eso me persigue. Es eso y no otras preocupaciones. Pueden matar mi corazón, que resurgirá. Pueden traicionar mi confianza, que ésta se volverá a depositar como en un acto de transacción y no de destrucción. Puede morir un ser amado, que jamás se perderá su esencia de mi cuerpo. Pero sigo mirando lejos, sigo mirando sombras fugaces que se desvanecen por días y por momentos. No sé, es una soplapollez. Son cosas que me apetece a veces echar a un lado y decir: "Ahí te pudras, quiero ser normal, no tener sueños de grandeza. Quiero conformarme con ganar dinero. Con ser uno más". Pero joder, no puedo. Me niego en rotundo a ser uno más entre millones. No conseguiré el mejor de los trabajos. Pero no seré uno más dentro del gremio que sea. Lo dije en su día: imaginación. No me basta con ser un -por ejemplo- profesor de Hispánica más, algo tengo que ofrecer. Algo voy a cambiar.

Incluso dentro de mis aficiones. No voy a escribir un blog más de los miles de millones que puedas encontrar, algo tengo que hacer, en algo tendré que innovar. No voy a hacer vídeos típicos en youtube. Algo tengo que hacer, en algo tendré que innovar. Dentro de la Lucha Libre Amateur, no soy el más fuerte, ni el más ágil, ni el más rápido. Pero algo voy a encontrar para que me respeten.

Miro de nuevo entre los bloques, no hay nada, ni una mierda. Como ayer y como mañana. Pero quién sabe, no hay que bajar los brazos. Aún queda camino por recorrer y uno no sabe qué encontrará tras la siguiente esquina, o que hará en los próximos tres años.


De nuevo.

Ojalá fuera esto una hoja "real". Me encantaría abrir esta especie de libro -tras todo este tiempo cerrado- de nuevo, sólo para volver a oler su aliento especial. Me lo imaginaré, un poco picante pero añejo a la vez. Este olor suave que te hace saber que estás en un lugar confortable. Pero que te dé un toque de olor a bizarro, a algo fuera de lo normal.

Dejando de lado el tema rinológico, hoy vengo con un par de temas en el tintero. Y es que últimamente me estoy dedicando más a leer blogs ajenos que a escribir en el mío propio, por ver a qué lo dedica cada persona. Hay de todo, como era de esperar, pero he visto mucha entrada de dos frases, una foto, un vídeo de una canción de youtube y ala, ya tenemos una entrada lista. Tócate los huevos, así tendría yo mil entradas más, y seguro que haría una al día. Cada cual tiene derecho a escribir como quiera, cuanto quiera y cuando quiera. Y eso hago yo.

Por eso me gusta hacer tantas críticas, por eso trato de cambiar aunque sea un ápice el panorama que acostumbramos a ver. Parrafadas sin sentido decoradas con un lenguaje pedante para adornar un ego con tendencias a necesitar poseer una inteligencia "superior". O decadencias amorosas un día sí y el otro también. Cierto es que yo hago eso también, pero sólo tenéis que mirar mis entradas para hacer balance sobre porcentajes en cuanto a tipos de entradas se refiere.

No me desvío más del tema. Hoy vengo con una crítica al catolicismo. A una parte de él que vive arraigada al pasado. A una parte de él que habla por todos sin tener derecho y sin tener ni puta idea de lo que sueltan por esas -no tan- santas bocas. Salen en la prensa, en las noticias, en Internet hasta incluso en la radio. El mismo mensaje a través de canales diferentes. Defendamos la familia ante los claros ataques a los que esta sociedad aberrante y antinatural la someten.

-La homosexualidad: Antinatura, no ayudan a Dios a mantener la especie (y de paso aumentar el número de cristianos en el mundo). Va contra la familia.
-Los métodos anticonceptivos: Antinatura, están asesinando vidas inocentes. Pobres espermatozoides, nadie mira ya por ellos. Los condondes atacan a la familia (y al SIDA o a cualquier ETS, pero de todos es sabido que Dios prefiere mil seguidores sifilíticos antes que diez sanos) y, por lo tanto... va contra la familia.

Podría continuar, hablando sobre abortos o más temas parecidos. Pero todos acaban a resumidas cuentas como he dicho anteriormente. Ni falta hace decir que sus "argumentos" referentes a la homosexualidad y a los métodos anticonceptivos no son más que una sarta de gilipolleces, pero lo digo por si acaso.
Y es que si pienso como ellos, no puedo evitar ver incongruencias por todos lados. Primero, ¿acaso la adopción de niños, cuyo destino es la muerte prematura, por parte de parejas homosexuales no se considera ayudar a la familia? Sé de buena tinta que los niños son las criaturas favoritas de Jesús (y de muchos curas). Partiendo de esta base, hacen una gran labor social y por supuesto que ni son antinatura ni perjudican a la familia.
Segundo, partiendo de la misma base anteriormente mencionada sobre los infantes ¿de verdad está en los planes de Dios dejar desprotegidas a esas criaturas ante posibles contagios de ETS? Recordemos que existen zonas donde estas enfermedades se suceden de forma espantosamente frecuentes, naciendo en muchos casos niños ya enfermos, marcados desde nacimiento. Me parece algo muy cruel. De nuevo se demuestra, que los métodos anticonceptivos también van a favor de la familia, y no en su contra.

Pero como colofón, para acabar. No acepto que salga un cura en la caja tonta hablando sobre qué es bueno o qué no para la familia. Sobre homosexuales, sobre condones, abortos y más familias. Señor cura, usted NUNCA en su puta vida tendrá un hijo (o esa es la idea), nunca sabrá qué implica una familia, qué necesita un niño o qué no. Yo no tengo ni idea de astro-física, por eso dejo a los señores astro-físicos en paz y no estoy detrás de ellos dándoles consejos porque ¿sabe qué? seguramente, bueno no, seguro al cien por cien, que no me harán ni puto caso. Como yo a ustedes. Como las personas racionales, sean cristianas o no. El resto de laicos que se tragan esa mierda nacieron, viven y morirán como lo que son, borregos.

Imagina.

Durante toda nuestra vida nos planteamos la mejor forma de alcanzar el éxito en nuestros proyectos. Ultimamente tenemos demasiado en estima el hecho de tener una carrera, dejando de lado un factor que puede determinar que cerebro es una constante transaccion de ideas y cual una uva pasa.

Me refiero, a la originalidad. Ese don que, a medida que aumenta la presencia tecnología en los hogares, cada generación nueva que nace parece que se lo deja en la placenta. La originalidad bien usada puede desbancar a cualquier carrera (o incluso varias a la vez) pues la originalidad es la que demuestra al mundo que estamos constantemente reinventandonos.

La originalidad es la que une a los inconformistas. A esa gente que se niega a seguir pensando -y actuando en ciertos aspectos- como hace 40 años por una increíble falta de eso, de originalidad. La originalidad es la que nos hace soñar. La que nos hace vivir aventuras, que a día de hoy queda estipulado por la sociedad monótona, típica y tópica que ser original y usar la imanación, es algo de críos despreocupados.

La misma imanación y originalidad nos ayudan a plantearnos interesantes ante el resto de mortales. A ser personas pensantes y activas con un gran atractivo emocional.

La imaginación define a un buen músico frente a uno mediocre. La originalidad te hace un buen amante bajo las sabanas frente al metódico soporífero.

La originalidad y la imaginación -ya acabando- son las que me han traído aquí y son las que espero que, algún día, me lleven a mi y a mis sueños muy lejos.