Bienvenid@s.

Este es mi blog, un pequeño sitio donde vengo de cuando en cuando a soltar ideas en forma de entradas. Siéntete libre de curiosear lo que quieras, como también de comentar lo que te apetezca. Encontrarás un gazpacho fresquito -o no- de temas. Espero que disfrutes y gracias por dedicarme algo tu tiempo.

Diego.

Huelga idiosincrática.

Soy de Cádiz, y en mi caso -y en el de miles de gaditanos más- tenemos el San Benito encima de juerguistas, fiesteros, poco trabajadores y cachondos mentales. Los perfectos compañeros de parranda. Casi nos representan como la viva imagen de pan y circo. Como si nos contentáramos con las fiestas y dejáramos a un lado todos nuestros problemas, que no son pocos.

Para colmo de todo esto, actualmente somos una de las ciudades con más paro de toda Europa. Aún nos sobra "gracia" para decorar nuestras calles con lemas como "Cádiz 2012. La capital del Paro". Y salimos a la calle, pocos, pero se sale. Y no hablo de salir de fiesta, sino de salir a la calle a quejarse. Pero, ¿de forma correcta?. Entiendo que dentro del subjetivismo, que propicia varios punto de vista, pueda y de hecho haya varias confrontaciones. Más no obstante, la polémica está más que servida.

Disponemos de muchas formas de manifestarnos, quizás unas mas correctas que otras, pero actualmente nos enfrentamos al dilema relacionado entre la seriedad y la diversión. Mientras un sector de los manifestantes defienden sus serias y maduras causas mediante pancartas y demás procedimientos digamos "típicos" existe otro sector en contraposición que, apoyándose en estos mismos ideales, defiendes el concepto de "huelga amena" para atraer así a un mayor número de manifestantes. Divertirte mientras te manifiestas, con cánticos casi chirigoteros o viajecitos en trenes infantiles, con globos y confeti.

A mi entender, la perfección suele hallarse en el término medio. La perfecta simbiosis entre pasar un rato agradable, pero sin llegar a mostrar esa faceta tan típica y tópica que está deseando mostrar cualquier tipo de medio en cuanto le mencionas la palabra "Cádiz". Quizás podamos dejar el lastre del carnaval durante un tiempo apartado en algún armario metafórico-temporal, mientras probamos en hacer las cosas, de otra manera, pues visto lo visto, las cosas fuera de mejorar, encima y como colofón, van cada vez a peor.