Bienvenid@s.

Este es mi blog, un pequeño sitio donde vengo de cuando en cuando a soltar ideas en forma de entradas. Siéntete libre de curiosear lo que quieras, como también de comentar lo que te apetezca. Encontrarás un gazpacho fresquito -o no- de temas. Espero que disfrutes y gracias por dedicarme algo tu tiempo.

Diego.

Tocar los huevos, a los que ya los tocan.

Como terapia de choque, pero de choque frontal. Algo muy bruto y desesperado que acabe por elevar la jodienda a niveles cataclísmicos. Pero claro, ante qué. Quiero decir, que seguro que te preguntas "de qué coño habla el "enterao" este".

Me explico. Ahora resulta que está de modo todo lo "friki", "geek", "nerd", "gamer", "otaku"... en fin, todo aquello por lo que muchos nos ganamos motes, insultos y más de una hostia gratuita. Y comprendo el odio y rencor que se acumula bajo la piel y te corre por las venas hasta llegar al corazón, eso lo sé de puta madre. Pero hombre, así no se llega buen puerto. Y es mejor calmarse y dejar las cosas transcurrir tranquilamente.

Pero no, se ve que eso cuesta. Y nos sale el orgullo y los cojones que no tuvimos cuando eramos enanos, de golpe y porrazo nos creemos dueños de nuestros gustos -cuan inocentes somos- y más aún, nos creemos dueños de los gustos de los demás. Que a ti te gustaba todo eso y vestías así antes que estuviera de moda. Sí, la cantinela de siempre. Que me la sé de memoria chaval. Que te jode que ahora la gente folle con ese tipo de vestuario y actitud cuando tu lo más gordo que te has comido ha sido el puñetazo de más de uno, o lo más bonito que te han dicho por ello ha sido "gorda". Y es normal que joda, y que moleste. Totalmente comprensible, lo digo OTRA VEZ.

¿Qué sentido tiene? Creerte dueño y señor de cuando puede gustar algo a alguien y cuando no. Ninguno. Es más, comportándote así lo único que haces es ponerte a su nivel. Cuando ellos dictaminaron que su forma de ser no era apta para tí, que estabas fuera del juego y del mundo y que mejor pudrirte antes que siquiera besar el suelo que pisan. Y tú, capullo, te comportas igual. Lo mismo.

Sé reconocer cuando alguien no se merece algo, y cuando sí se lo merece. Y alguien que tiene esa mentalidad elitista y superflua, si se la devuelven o si al final acaba cayendo en esa mierda de "estatus", por mí que le peten.

Quizás te mereciste todo lo que pasaste. Porque quizás tu y ellos, no seáis tan diferentes como tu y tu cabeza pensabais. Y ahora ponte a llorar. O dime que los blogs están de moda y que ya no valen "pa ná".
Que yo dormiré igual de tranquilo -o de intranquilo- que siempre...

¿y tú?