Bienvenid@s.

Este es mi blog, un pequeño sitio donde vengo de cuando en cuando a soltar ideas en forma de entradas. Siéntete libre de curiosear lo que quieras, como también de comentar lo que te apetezca. Encontrarás un gazpacho fresquito -o no- de temas. Espero que disfrutes y gracias por dedicarme algo tu tiempo.

Diego.

Y llegó el momento.

Años de esfuerzo, momentos críticos en los que la autodestrucción estaba mas en mente que los sueños de grandeza de cualquier joven. Dos pasos hacia delante, y tres hacia atrás. Empujones, risas, burlas y demás incordios, han estado siempre en nuestro camino, como si del pan de cada día se tratase.

Un ayuntamiento negado al cambio, a la novedad, a la juventud emprendedora. Ataques desde fuera y desde dentro. Comportamientos infantiles, actitudes pueriles y momentos de tensión. Gente que nos ha dejado en la estacada, gente que ha sido egoísta...Hemos vivido muchísimos malos momentos, esto no ha sido fácil, lo dice alguien que lleva en esto sólo dos años. Ni pensar quiero lo que podrán decir aquellos que llevan cuatro años o más. Aunque realmente sí se lo pueden decir:

"Ya era hora"

Allá van. Hacia donde nuestros sueños apuntan. Como tridente visionario en mitad de una realidad incierta, tratan de alcanzar y facilitar al resto, las grandes metas que hace cuatro años, no eran mas que un sueño absurdo.

Así que, no me queda más que reírme, de todos aquellos que jamás creyeron en nosotros. De todos aquellos que nos tachaban de torpes, de locos y de payasos. Al final con esfuerzo todo se logra, no existen los imposibles, mientras nos queden ganas de luchar por ello. Posiblemente AHORA es cuando comience nuestro verdadero camino, ahora es cuando hay que poner el resto. Ya vamos a callar muchísimas bocas, y más que callaremos. Sólo necesitamos cuatro años más, y mucho más esfuerzo.

Ir a favor de la corriente...

...es, a priori, más sencillo que contracorriente. Naces con la corriente ya creada, y tu, con tu atrofiado instinto sigues a la gran masa, que a su vez, siguen a la corriente.

Partamos de la siguiente base hipotética: el sentido de la vida se haya en la felicidad. Digamos que todos los seres humanos del planeta parten desde inicios distintos pero buscan la misma meta. Ser feliz. En resumidas cuentas y entrando en generalizaciones, realmente hay un gran número de personas que viven para ser felices, por lo que la hipótesis no es tan descabellada.

Y ahora es el momento de reflexionar, si desde el momento en el que nacimos, fuimos libres de elegir nuestra propia felicidad. Elegir nuestro propio camino. Qué religión seguir, qué estudiar, dónde estudiar, que ropa vestir o qué pelo llevar. Todas esas decisiones que de pequeños asentimos y juramos que nuestros padres "lo hicieron por nuestro bien" no es más que otro pequeño detalle de la máscara abrupta que nos venden a diario. Aquellas decisiones fueron tomada en base a propaganda social que nos inunda constantemente cambiando a su antojo nuestros propios principios. El pequeño bebé será feliz siendo cristiano. Deberá jugar sólo con un balón, nada de muñecas. Vestirá la ropa que queramos, le guste más o le guste menos. Estudiará donde queramos. Y por qué no decirlo, si es bien cierto, estudiará LO QUE QUERAMOS.

No culpo a los progenitores, ellos no son más que víctimas del sistema cada días mas universal, que nos hace más similares a medida que transcurre el tiempo. Ellos ya tienen más de media vida resuelta, y no pueden volver atrás a cambiar todo aquello que no lograron conseguir.

La culpa, en todo caso, sería nuestra. Gritamos a los cuatro vientos nuestra rebeldía, con nuestros peinados rebeldes y nuestras camisetas con mensajitos anti-sistema. Pero vivimos de lleno en él. Es más, el estado sabe que existe un sector que es feliz atacando a éste mismo. Nadie se explicaría sino, el motivo de la comercialización masiva de figuras como Ernesto "Ché" Guevara (el cual estará revolviéndose por su tumba cada vez que un modernito rebelde se compra se nueva camiseta o su tazón de colacao, el capitalismo nos abarca hasta muertos).

A todos aquellos que mantienen la religión que sus padres le inculcaron, sin siquiera molestarse en saber cómo es la fé mas allá de nuestra propia visión. A todos aquellos que estudian lo que sus padres estudiaron, por querer ser como ellos, por querer vivir la misma vida que ellos. A todos aquellos que visten y actúan como el resto espera ver. A todos aquellos que siguen pensando más en la apariencia que en la esencia.
El mundo de los felices no está hecho para ustedes. El mundo de los felices está hecho para las personas.

Por que éste, no es el mundo de los felices. El mundo de los felices no es el que nos enseñan, sino el que queremos ver. No es ese mundo donde la felicidad se cuenta por cada euro que tengas. Donde los coches grandes dejan grandes caminos, para seguramente grandes personas. Donde se valora más lo que se tiene que lo que somos. Donde las marcas siguen siendo motivo de orgullo. Donde la misa es obligatoria. Donde la fe se enfoca en aguantar el sufrimiento de este mundo, causado por los humanos, para poder llegar a una tierra prometida creada por los dioses. Donde pisas al compañero por dos décimas más de nota, y sabiendo que él o ella en tu lugar, haría lo mismo.

Todos los que lean esto, pensarán: "La teoría es muy bonita, pero la práctica es totalmente distinta". 

Nos quitan nuestra capacidad de soñar. Lo correcto es decir que no, y seguir a la corriente. Pues de ir en contra, no serías más que otra bala descarriada que ni es feliz, ni lo será. Es un mundo donde los halagos son más importantes que los insultos. Las críticas en un mundo como este son los halagos más bonitos que jamás puedas recibir. El no encajar. El no ser uno más. El ser una pieza rota que no valga para todo este puzzle.

¡Allá vosotros!¡Yo no seré una pieza más de ese puzzle maldito condenado al olvido del cajón de su dueño!¡Sigo siendo feliz como ficha rota y descarriada!

Y mientras me quede aliento y ganas, trataré por todos los medios de ser feliz, alcanzar mi felicidad. Actuando a mi propia manera. Pensando a mi manera. Queriendo a mi manera. Creyendo a mi manera. Quizás, y solo quizás, algún día lo logre.

Y entonces, comenzará mi auténtico sendero hacia la felicidad.