Bienvenid@s.

Este es mi blog, un pequeño sitio donde vengo de cuando en cuando a soltar ideas en forma de entradas. Siéntete libre de curiosear lo que quieras, como también de comentar lo que te apetezca. Encontrarás un gazpacho fresquito -o no- de temas. Espero que disfrutes y gracias por dedicarme algo tu tiempo.

Diego.

Frías Fiestas

Llega el frío, la época en la que te abrigas más que de costumbre, y yo, como no soy de hierro, también paso frío... de modo que salgo a la calle con mi chupa de cuero y listo para andar por mi ciudad.

El olor a castañas asadas de una pobre familia que se gana la vida como puede, encabeza una serie de acontecimientos que me hacen recordar la fecha a la que nos acercamos, y de hecho estamos ya de lleno en ella. Es que en nuestra nación, ya ha empezado lo que muchos llaman navidad.

Época donde las familias se reunen para celebrar en un ambiente de humildad y alegría, el nacimiento de Jesucristo.Algo ya normal en el catolicismo, buenas intenciones y buenos principios, pero al final por x o por y acaba todo por irse a la puta mierda. Es su sino. Y lo saben.

Pero con la navidad ocurre otro acontecimiento asombroso a la par que irónico, pues por obra de magia cristiana -llámenlo milagro o desfachatez- el resto de la población, ya sea un agnóstico o un acérrimo ateo, se torna cristiana también durante unos días. Y le rezan a su Dios particular. Corte-Inglés o como quieran llamarlo, pero la deidad en su esencia es exactamente la misma.
Perdonen de paso mi osadía, señores que acusaban -con mas o menos razón- el gasto de dinero aplicado a la visita papal, pero me resulta sencillamente chistoso, ver los titulares de los telediarios cuando dicen que cada familia española se gasta de media unos 400-600 en los regalos del día de Reyes. Sin contar el bodrio de Papa Noel, pues nuestros hijos más que ilusión, tienen la mentalidad totalmente regada por el capitalismo. Cuanto más regalos, más feliz soy.

Y entonces lanzo una pregunta, y por favor, que cada uno piense sobre ello de forma solitaria, intrínseca en su alma, sin gritar, sin alterarse y meditándolo. La gente cristiana -sobre la cual podría hablar también, pues no entiendo la relación entre capital y jesucristo- podría escusarse en su fé, pero la gente no ceyente que recibe regalos de reyes... ¿No se le cae la cara de vergüenza, acusando de insolidario a un estamento, para luego derrochar usando como respaldo, ese propio estamento?

El año pasado odié estas fiestas por la humildad y caridad de boquita de algunos cristianos, este año me he dado cuenta, que aquellos que creía iguales a mí en cuanto a ideales, son más deleznables incluso, que los mismos que critiqué el año pasado. Pero algo he aprendido:

"Cree el ladrón, que todos son de su condición"

Diario de una Rata [continúa esta saga]

Es una auténtica pena, que lleve tanto tiempo sin dar señal alguna de vida en el blog. No estoy muy seguro de qué o quién es el responsable de mi ausencia, y tampoco estoy seguro de las causas de mi regreso. Quizás, uno de los motivos de mi ausentismo, podría ser la falta de ideas o quizás el desgano, al ver que he escrito sobre tanto, que a veces podría sonar repetitivo.
Y posiblemente, he vuelto de nuevo, por que me da pena esta situación, pues creo que la escritura se merece más respeto que una simple racha de años, o de meses.

Digamos, que siempre queda algo que decir.

Y ahora es el momento de decir, de dejar escapar deseos, y lanzar al aire un ojalá -palabra de origen islámico, que usan cristianos acérrimos y duros de mollera, irónicamente- que seguramente sirva de más bien poco, pues los hechos pesan más que las palabras. Los hechos, están ahí. Tú estás ahí. No hay prisa, no es una carrera, pues la meta es bien simple; felicidad. Despacito y con buena letra, por favor. Déjame disfrutar de estos momentos tan dulces, donde la ilusión es mi compañera de noches y la encargada de darme fuerzas y paciencia para seguir adelante.

Ojalá, seas tú el motivo de que este rincón en el extenso mar del internet vuelva a renacer, o a convertirse en un territorio menos hostil.